reflexión

Haciendo memoria

Parecía que todo iba bien y los planes de seguir con la música en las calles se iban a extender por todo el verano y bien cercano al otoño; sin embargo todo cambió bruscamente. La madrugada del 27 de Febrero todo se nos movió. Se nos movió el piso y la vida. Los colores del verano se fueron a gris y la alegría o relativa paz de muchos se transformo en profunda tristeza y desazón. Con dificultad intentamos continuar; pero, era difícil y además absurdo continuar como si no hubiese pasado anda. Las tareas y compromisos  cambiaron; hubo que reordenar y reestructurar horarios y poner en prioridad otras cosas. La mirada frente a la vida para algunos sufrió un cambio. Algunos siguen caminando al mismo ritmo e indiferencia – no hay terremoto que los trastoque- Como si fuera poco el invierno arraso con techos y golpeo fuerte. Algunos como yo supimos lo que es un temporal. Otros madrugaron intentando no sufrir una inundación en sus camas. La incertidumbre y la vida misma se “confabularon” para amargarnos la existencia.

Paso a paso sentimos la rudeza de este año. Con aspereza nos acarició y sentimos el tiempo como un turbulento sueño o más bien como una pesadilla.

Pero a pesar de todo hubo algo de dulce entre tanta amargura. La comunidad iglesia no dejo de caminar y con anhelos de tiempos mejores se preparó para la pasada navidad 2010.


Leí unas líneas que un amigo escribió y me emocionaron. Recordé una navidad triste yendo a la cama temprano porque en casa las cosas se pusieron densas. Sin más consuelo que unas lagrimas entre las sabanas. Cuantos sentimientos encontrados, cuantos sin encontrar… es algo así como cuando los esteros y pequeños afluentes de agua van a un gran río y aumentan su cauce agitando y golpeando con fuerza todo lo que sale a su paso; así es como se siente este último tramo del año. Emociones, sentimientos y un cúmulo de experiencias van en el interior de muchos como las olas del mar.


Como aliviar el dolor de tantos que en la corriente del afán y desapego a lo esencial tropiezan con sus dolores y fracasos. Cargan con cruces y azotes de vidas vacías  que con frialdad miran el lejano rostro del que podría sacarles del hoyo cenagoso en el que están. Caminan y se balancean al ritmo de sus pesadas cargas y como clones repiten año tras año el ritual de buscar en las cosas un momento de felicidad y realización.


Son los que ignoran y en tinieblas no pueden comprender. Pero están los que tropiezan conociendo la luz… no ignoran; sin embargo, caminan como los otros y parecen desconocer el rostro benigno y tierno de un Cristo en Belén. Lo desconocen por que comulgan con el gordo de rojo, regalos y un árbol desplazando al rincón un pálido y descolorido pesebre de yeso que yace entres “regalos”  (cajas viejas forradas con papel de regalo)


Contracorriente y con un sinfín de dificultades; pusimos a sonar unos cantos y melodías. Volvimos a las plazas y con la compañía de un clima “bipolar”; un sol sofocante y por la noche el frío intentamos hacer algo distinto a la mayoría.  La historia de estos cinco días es larga y tuvo de todo. De dulce y agraz; de triunfo y frustración; de risas y ceño fruncido;  de menos a más. Estuvimos en Coelemu, Dichato, Rafel, Concepción y Tomé. Nos tuvimos que morder la lengua con Rafael (No le teníamos esperanza) llegó un número de personas que avergonzó nuestra fe. Fue  harta pega… pero vale la pena. Llegará el tiempo que nuestras fuerzas ya no nos darán para trajines como estos y recordaremos con nostalgia las locuras lindas.


Disfruten este tiempo y vuelvan a la senda antigua, al camino antiguo, al paso seguro…

El Bicentenario una mirada más reposada

Dicen que dicen que dijeron…  la historia, el cuentillo etc. Corre por el popular geográfico de Chile la idea de una gran celebración. Celebraciones con chicha y empanadas, cervezas y del otro. Ramadas e improvisadas peñas folclóricas brotan como las flores a poco de empezar oficialmente la primavera. El sol calienta un poco más y se tiñe de color el cielo con hilo y papel volantín. Escucho a Víctor Jara y recuerdo a las Amandas y a los Manueles de este rincón del mundo rodeado de frío y agua… es Chile. Viva el bicentenario!!! Pero… porqué viva; qué celebramos? Sigue leyendo después del salto…

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Marcando Territorio

Una imagen que se repite en muchos pueblos de nuestro país es ver colgando de los cables de electricidad zapatillas. Las que ya se han gastado y no se requiere de su uso natural. Son señales de una generación nueva. Estas señales se suman a los grafitis, escrituras con particular estilo y otras expresiones.

Aunque la tecnología modifica y va permeando al mundo con una identidad global y más uniforme; sobreviven y al parecer se mantendrán en el tiempo expresiones que son más bien un resabio de nuestro origen creacional. Un lenguaje comunicacional particular y sin tanto preámbulo que toma de lo que está a la mano y lo expresa. Es sencillo en su elaboración; sin embargo, habla de una realidad. Una realidad cruda y de injusticias. Se empoderan de lo único que pueden gobernar; sus calles y barrios ya que  no pueden llegar a lo alto del cumbre Social.

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El estudiante cristiano también vota


Normalmente en esta sociedad, nos vemos obligados a tomar decisiones, algunas de las cuales, marcarán nuestra vida para siempre.

Hace ya siete años que escogí aceptar a Dios en mi vida, seguirle, servirle y adorarle, participando de un grupo de personas de todas la edades, con el propósito de llevar un mensaje de salvación a aquellas personas que necesitan de Él (aunque todos necesitamos de Dios)

Imagen pertenece a Urdip/Pablo

Sin embargo, no basta sólo con realizar todo lo anterior, es necesario también dar testimonio de que somos personas completamente diferentes, y que con nuestras acciones, los demás vean que hay algo especial en nosotros y que es Dios el que forma parte de nuestra vida. Decisión que tomé hace ya bastante tiempo, y con tanta seguridad que hasta el día de hoy no me arrepiento, aunque muchos no lo comprendan.

Sin embargo, aunque esa fue una decisión muy importante, constantemente me estoy enfrentando a situaciones en las cuales también debo tomar decisiones o dar mi punto de vista, quizás no tan importantes como decidir por Dios, pero sí, de gran relevancia para mi vida.

Pronto en nuestro país tendremos elecciones políticas, siendo la más importante la elección de quién regirá el destino de nuestro país desde la presidencia, ¿qué elegir? hacerlo no es tarea fácil, pero se hace un poco más sencillo cuando estás al tanto de la historia y la actualidad.

Por eso, creo que es necesario informarse de todo lo que acontece, no sólo en la sociedad, sino también en lo que uno realiza cada día, nunca es demasiado tarde para aprender, y yo aún soy joven para hacerlo. Si estás estudiando una carrera o por tomar decisiones importantes, infórmate, así al tener conocimientos podrás tener una visión más clara de las decisiones que a futuro tendrás que tomar.

Espero esta reseña les sirva de algo. Y dejar en claro, que es importante siempre al tomar una decisión. Pedir el consejo y la guía espiritual de Dios, que al menos en mi caso es de real importancia, puesto que yo he dejado mi vida, mis planes y mis sueños en las manos de Dios, y sé que Él sabe lo que es mejor para mi, aunque no es fácil entender el propósito de Dios, lo mejor es seguirle puesto que Él desea lo mejor para nosotros.

“Buscad a Dios mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6)

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)

Muchas bendiciones.

Bautismos entre aplausos

La semana pasada otra vez bajaron “nuevos hijos” a las aguas del bautismo en el templo de nuestra Iglesia. En esta oportunidad, dos personas, nuevos hermanos, que por motivos laborales no pudieron estar la vez anterior, pero que con el tiempo habían acumulado muchas más ganas.


bautismo en Tomé
La experiencia como siempre es emocionante, tanto que en medio de la ceremonia, las personas irrumpen con aplausos, cosa que me hizo recordar un listado con 20 cosas que nos hacen desesperarnos en la iglesia. Para aquellos que no recuerdan, en el punto 11 decía lo siguiente:
Los aplausos después de cada bautismo, como si se tratara de una competencia de clavados en una piscina. Lo único que faltaría serían los jueces y un sistema de puntuación como en las olimpiadas.

Después de esto habría que meditar en lo siguiente: ¿Por qué aplaude la gente? Ciertamente yo no podría hablar sobre la realidad de otras iglesias, porque obviamente no conozco el trabajo que realizan ni su metodología, pero creo que sí podría responder por las personas que componen la iglesia de la que somos parte y es sólo porque el esfuerzo y el trabajo ha sido tan fuerte durante el año, que para nosotros cada bautismo es el premio más grande que podamos recibir en esta tierra.

Si acostumbras a leernos, te habrás dado cuenta que cada año iniciamos nuestros eventos con un trabajo especial en época de navidad, luego continuamos con salidas a terreno cada fin de semana, en donde el grupo completo dedica tiempo y sacrificio para llevar el mensaje a los rincones de nuestra ciudad, y todo esto, lo culminamos con un nuevo evento a gran escala con motivo de Semana Santa.

En cada uno de estos eventos la finalidad es una sola, mostrarle al mundo [obviamente no cristiano], lo bueno que ha sido Dios con nosotros, el amor que nos ha entregado y hacerles ver que con ellos podría ser exactamente igual, sin distinción de estrato social, condición económica o espiritual, que sólo hace falta acercarse y disponerse para ello, nada más.

Para cada uno de estos eventos, la Iglesia [o por lo menos la parte más comprometida y menos terca] separa un tiempo entre sus actividades cotidianas, algunos de ellos se apartan de sus trabajos dejando de lado sus intereses personales, otros sacrifican bienestar, otros desarrollo social o incluso profesional, todo por una sola convicción, porque creemos como cierto el mandato de Dios, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“, “buscad primero el reino de Dios y todas las demás cosas os serán añadidas“.

Eso es precisamente lo que hacemos, confiamos y creemos y nuestro Dios nos premia con ceremonias como estas, en que personas que alguna vez fueron muertos hoy tienen vida eterna.

¿Acaso no merece ese premio un aplauso con todas las ganas? Yo creo que sí, pero no para nosotros, no para el pastor que nos guía ni para el que acepta ser bautizado, sino para el único Rey de Reyes, quien nos permite ser parte del trabajo y cooperar con nuestro pequeño granito de arena.

Así que la próxima vez que alguien acepte seguir a Dios en su corazón y sea valiente para dar testimonio público de su fe, yo volveré a aplaudir a Dios con alegría e iniciaremos nuevamente una fiesta, por estos nuevos hijos que han pasado de muerte a vida eterna.

Bendiciones a todos…